Ana Baza: Educadora y psicoterapeuta nos cuenta cómo juega

Ana Baza foto
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Ana Baza: Educadora y psicoterapeuta nos cuenta cómo juega

Hoy continuamos este ciclo de entrevistas con el testimonio de Ana Baza. Como terapeuta y psicopedagoga, con un largo recorrido en la educación y el acompañamiento de las personas, Ana nos acerca con mucha claridad a su relación cotidiana con el juego como herramienta de trabajo. Muchas gracias, Ana, por atender a nuestras preguntas.

¿Qué espacio le das al juego en tu vida y cómo valoras sus beneficios para tu propio desarrollo personal, familiar, relacional…?

Al plantearme este tema lo primero que me surge es la paradoja que se ha dado en mi vida con respecto al juego; por un lado no recuerdo haber jugado de pequeña, lo mío parece ser que era leer, escuchar música y cotorrear; al mismo tiempo creo que, para lo bueno y para lo malo, siempre he concebido la vida, en sí misma, como un juego. Las reglas, los personajes y los escenarios van cambiando pero el juego, igual que el espectáculo, debe continuar y yo soy la actriz principal en el teatro de mi Vida.

Mirando en el diccionario hay al menos 21 acepciones para la palabra jugar, abarcando prácticamente todos los ámbitos de la vida: laboral, economía, política, ocio y tiempo libre, el amor, las relaciones personales y sociales, incluso los vicios y es que, cuando jugamos quizá sea cuando más cerca estamos de nuestro instinto, de nuestra naturaleza más indomable y auténtica. Así que podría decir que para mí el juego es hoy en día, el contacto más directo con la creación de Vida desde la libertad, la espontaneidad, el permiso y la posibilidad de que lo imposible se haga real.

En tu práctica profesional como acompañante (psicólog@, terapeuta, educador/a, mediador/a…) ¿cómo contribuye el juego al desarrollo de las personas y cómo lo integras en tu día a día?

Intento introducir siempre que puedo dinámicas o planteamientos que impliquen el juego o la simulación como herramienta principal de trabajo: hacer un dibujo, construir algo con plastilina, actuar un rol playing, visualizar mundos imaginarios o manejar el sentido del humor como recurso continuo e inagotable, para quitarle peso a la mochila que traen las personas a consulta, incluso la palabra “Y si…” es el principio de un juego de exploración personal de auto conocimiento. También tengo por el despacho elementos que nos invitan a jugar: cojines, bolas y canicas, muñecos a los que abrazar y acunar o uno muy curioso por el efecto que causa en algunos pacientes; es una muñeca de trapo encerrada en una jaula y más de una persona expresa, de forma espontánea, la necesidad de sacarla de ahí, así que hay que iniciar una aventura de rescate…; el elemento, a fin de cuentas, es la excusa para poder iniciar un juego simbólico que nunca sabemos a dónde nos acabara llevando, pero que sé a ciencia cierta nos aproximará a espacios de la persona poco visitados, aunque pobladísimos de necesidades y deseos aplazados.

Y si la vida fuera un juego, ¿a qué juego jugarías?

No concibo la vida de otro modo, de hecho contiene la estructura y normas de cualquier juego, sólo que la vida lo abarca todo. Jugaría, tomando de la mano a dos dioses que, en este caso, se complementan para dar espacio y sentido al juego en toda su extensión y posibilidades; de un lado, Apolo, con su lógica, su estrategia o el mundo de la fantasía y del otro a Dionisio, con su parte espontanea, instintiva y disfrutona; Jugaría para desde ahí ampliar mi mundo y traspasar mis limites mentales, corporales, espaciales o temporales, porque cuando entro al juego no hay más que aquí y ahora, tú y yo.

El juego está presente, por tanto, cada movimiento vital: cuando como, cuando bailo, cuando viajo, cuando amo, cuando seduzco, cuando sueño, cuando exploro… porque jugar es algo muy serio y al mismo tiempo lo que da color a cada escena de nuestra Vida. ¿Porque qué es la Vida sino jugarla? Jugar a la guerra, al amor, jugar con fuego e incluso jugar a ser Dios; pareciera que implica cierto riesgo, sobre todo si quieres que el juego sea en relación con otra persona y yo, siempre estoy dispuesta a arriesgar en el patio de la vida; no quiero quedarme en una esquina mirándome el ombligo, quiero salir al mundo a curiosear, a compartirme, a aprender, a trastear y a disfrutar; porque el juego entraña y abarca la parte más dramática y también la creativa de la Vida.

«Los hombres no dejan de jugar porque envejecen, sino que envejecen, porque dejan de jugar». Oliver Wendell Holmes

Acerca de Ana Baza:

Lleva 20 años trabajando en la relación de ayuda como educadora social, psicopedagoga, terapeuta, consteladora y coach. Han sido, sobre todo, sus experiencias de transformación personales, las que han desarrollado los recursos y conocimientos necesarios para dedicarse a acompañar a personas en sus procesos de cambio y desarrollo. Formada en el Programa SAT del Dr. Claudio Naranjo (Psicoterapia Integrativa y Eneagrama), participa en las Comunidades creativas de aprendizaje de su fundación, donde colabora tanto en el comité de Bilbao, como impartiendo talleres pedagógicos.

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